{"id":16754,"date":"2021-05-06T01:34:11","date_gmt":"2021-05-06T01:34:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.andira.org.mx\/?p=16754"},"modified":"2021-05-06T01:34:11","modified_gmt":"2021-05-06T01:34:11","slug":"confort-para-la-productividad-de-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/2021\/05\/06\/confort-para-la-productividad-de-todos\/","title":{"rendered":"Confort para la productividad de todos"},"content":{"rendered":"\n<p>Lo que pareciera una guerra caprichosa entre hombres y mujeres por controlar la temperatura de la oficina es, en realidad, un problema que influye en la productividad de las personas<\/p>\n\n\n\n<p><em>En los lugares mixtos de trabajo, deben procurarse temperaturas m\u00e1s altas, a fin de eliminar la brecha de g\u00e9nero en lo que a confort t\u00e9rmico se refiere<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Amira Huelgas<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 en algunos espacios de trabajo las mujeres experimentan fr\u00edo mientras que los hombres no tanto? \u00bfY por qu\u00e9 este hecho influye en la productividad de ambos? En el art\u00edculo <em>\u201cEnergy consumption in buildings and female thermal demand\u201d,<\/em> publicado en la revista Nature Climate Change, los cient\u00edficos Boris Kingma y Wouter van Marken Lichtenbelt, de la Universidad Maastricht, ofrecen una inquietante respuesta: las mujeres tienen un metabolismo significativamente m\u00e1s lento que el de los hombres, quienes est\u00e1n bastante c\u00f3modos a 22 \u00b0C, en contraste con sus compa\u00f1eras de trabajo, quienes encuentran esa temperatura un tanto fr\u00eda. En otras palabras: la temperatura \u00f3ptima s\u00f3lo toma en cuenta el confort de ellos, mas no el de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn general, las mujeres prefieren una temperatura ambiente m\u00e1s alta que los hombres en situaciones de hogar y de oficina, y los valores medios pueden diferir tanto como 3 \u00baC (hombres: 22 \u00b0C en comparaci\u00f3n con mujeres: 25 \u00b0C). A pesar de esta discrepancia en la temperatura ambiente preferida, no se encuentra un efecto de g\u00e9nero significativo con respecto al rango de temperatura media de la piel que se asocia con el confort t\u00e9rmico (hombres: 32.8\u201333.8 \u00baC, versus mujeres: 32.4\u201333.6 \u00baC)\u201d, advierte el estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>La explicaci\u00f3n detr\u00e1s de esta discrepancia, apunta la investigaci\u00f3n, es que los est\u00e1ndares de confort relacionados con la temperatura se establecieron en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60, basados en el metabolismo de un hombre de 40 a\u00f1os y 70 kilogramos de peso. Seg\u00fan este estudio, el modelo actual \u201cpuede sobreestimar la producci\u00f3n de calor en reposo de las mujeres hasta un 35 por ciento\u201d. El resultado de esta pr\u00e1ctica ha sido un desperdicio de energ\u00eda en el esfuerzo de mantener las oficinas m\u00e1s fr\u00edas de lo necesario, sin tomar en cuenta las necesidades metab\u00f3licas de una gran parte de la fuerza laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra parte del problema se relaciona con que quienes siguen controlando las temperaturas en los espacios de trabajo son generalmente varones; sin embargo, se puede agregar una variable m\u00e1s a la ecuaci\u00f3n: el c\u00f3digo de vestimenta de las empresas. En general, a los hombres se les proh\u00edbe el uso de pantaloncillos cortos o bermudas, mientras que las mujeres pueden elegir entre pantal\u00f3n, falda o vestido. Adem\u00e1s, en las temporadas m\u00e1s calurosas o fr\u00edas no se hace distinci\u00f3n entre la temperatura exterior y la interior. Esto puede resultar contraproducente, ya que es posible permanecer en un espacio con una temperatura muy baja y al salir del edificio encontrarse con que se est\u00e1 a m\u00e1s de 30 \u00b0C.<\/p>\n\n\n\n<p>En un lugar de trabajo en el que se han establecido las temperaturas pensadas en los hombres, es necesario replantearse los est\u00e1ndares, sobre todo cuando el mercado laboral del siglo XXI est\u00e1 conformado en gran parte por mujeres. De acuerdo con Tom\u00e1s Berm\u00fadez, representante del Banco Interamericano de Desarrollo en M\u00e9xico, en las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas, la participaci\u00f3n laboral se duplic\u00f3, llegando a una tasa de casi el 60 por ciento.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img loading=\"lazy\" width=\"267\" height=\"300\" src=\"https:\/\/www.andira.org.mx\/website\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/A0AN0003634-267x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16755\" srcset=\"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/A0AN0003634-267x300.jpg 267w, https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/A0AN0003634.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 267px) 100vw, 267px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Confort, desempe\u00f1o cognitivo y productividad<\/strong><br>El tema no s\u00f3lo es una cuesti\u00f3n de confort, la participaci\u00f3n laboral de las mujeres impacta positivamente en el desarrollo econ\u00f3mico de las naciones y contin\u00faa marcando el camino hacia una sociedad m\u00e1s equitativa. En t\u00e9rminos de productividad, un estudio publicado en la revista cient\u00edfica PLoS ONE revela que las altas o bajas temperaturas afectan el desempe\u00f1o cognitivo de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Espec\u00edficamente, a mayores temperaturas mejora la productividad de las mujeres en matem\u00e1ticas y en las pruebas verbales, mientras que se observa el efecto opuesto en los hombres. Los resultados \u201csugieren que se puede aumentar la productividad al ajustar el termostato por encima de los est\u00e1ndares actuales\u201d, afirm\u00f3 Agne Kajackaite, investigadora de econom\u00eda del comportamiento del Centro de Sociolog\u00eda WZB Berl\u00edn, en Alemania, y coautora del art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicha investigaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo con 500 estudiantes que se sometieron a diferentes pruebas con duraci\u00f3n de una hora, y con variaciones en la temperatura de 16.19 a 32.57 \u00b0C entre sesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA medida que la temperatura se elev\u00f3, los puntajes de las mujeres aumentaron, no s\u00f3lo porque su porcentaje mejor\u00f3, sino porque incrementaron el n\u00famero de problemas que estaban resolviendo. Es importante destacar que el aumento en el rendimiento cognitivo femenino es mayor y se estima con mayor precisi\u00f3n que la disminuci\u00f3n en el rendimiento masculino\u201d, destac\u00f3 el estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque es necesario realizar m\u00e1s investigaciones, por ahora, los resultados muestran que \u201cla guerra del termostato\u201d no se trata \u00fanicamente de confort, sino de desempe\u00f1o cognitivo y productividad. \u201cNuestros resultados sugieren que, en los lugares de trabajo mixtos, las temperaturas deben establecerse significativamente m\u00e1s altas que las normas instituidas\u201d, afirm\u00f3 Kajackaite.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que a confort t\u00e9rmico se refiere, agrega la investigadora, existe una brecha de g\u00e9nero: \u201cSi las temperaturas est\u00e1n fr\u00edas, los hombres son mucho mejores que las mujeres\u201d. Para Kajackaite, la soluci\u00f3n incluye, entre otras cosas, que en las oficinas se pueda prescindir del estricto traje en las temporadas de m\u00e1s calor, porque mientras que los hombres visten de pantal\u00f3n largo, camisa y hasta corbata, las mujeres llevan falda, playeras de manga corta y sandalias.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto laboral del siglo XXI, la climatizaci\u00f3n desempe\u00f1a un rol fundamental para lograr metas productivas, y m\u00e1s importante todav\u00eda, para contribuir con los objetivos en cuanto a equidad de g\u00e9nero y cuidado del medioambiente, ya que, por cada grado que se suma en el termostato, se logra un mayor ahorro de energ\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que pareciera una guerra caprichosa entre hombres y mujeres por controlar la temperatura de la oficina es, en realidad, un problema que influye en la productividad de las personas En los lugares mixtos de trabajo, deben procurarse temperaturas m\u00e1s altas, a fin de eliminar la brecha de g\u00e9nero en lo que a confort t\u00e9rmico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16756,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[38],"tags":[36,51],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16754"}],"collection":[{"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16754"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16754\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16756"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/andira.org.mx\/admin\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}